- Ducto obstruido: el aire húmedo no sale.
- Sobrecarga: la ropa no se mueve y el aire no circula.
- La lavadora no centrifuga bien: la ropa llega empapada. Ver lavadora no centrifuga.
- Sensor de humedad sucio: el ciclo termina antes o se alarga.
- Calor insuficiente: termostato o resistencia.
Además de gastar energía, un ducto tapado es un riesgo de incendio. Revísalo con regularidad.
¿Prefieres que un técnico lo revise? Escríbenos con la marca y la falla.
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Esta guía es informativa. No reemplaza la revisión de un técnico. Si el equipo funciona con gas o presenta olor a quemado, no hagas pruebas y pide asistencia.








